Tipos de brocas: cuál usar para metal, concreto, madera, cerámica y vidrio
Guía completa de tipos de brocas por material: HSS y cobalto para metal, punta de carburo para concreto, punta centradora para madera, punta de lanza para cerámica y vidrio. Cómo reconocerlas, cuándo usar percutor y por qué se queman.
Publicado 2026-08-08 · Actualizado 2026-08-08 · Por Equipo editorial
Cómo reconocer una broca: punta, material y vástago
Tres rasgos identifican cualquier broca. El primero es la punta: cónica y afilada en las de metal, con una pastilla más ancha que el cuerpo en las de concreto, con una púa centradora en las de madera, en forma de lanza o flecha en las de cerámica y vidrio. Con ese solo dato ya se distingue el 90% de las brocas de una caja mezclada.
El segundo es el material y su recubrimiento. Las de metal son de acero rápido (HSS por sus siglas en inglés), a veces con recubrimiento dorado de titanio que reduce la fricción, o con cobalto en la aleación para aceros duros. Las de concreto llevan una pastilla de carburo de tungsteno soldada en la punta, el material que en Chile se conoce como widia. Las de madera son de acero al carbono, más blando y barato, suficiente para su trabajo.
El tercero es el vástago, la parte que muerde el taladro. El cilíndrico común entra en cualquier mandril de taladro doméstico. El hexagonal de un cuarto de pulgada entra directo en atornilladores de impacto. Y el SDS-Plus, con ranuras longitudinales, es exclusivo de rotomartillos: transmite el golpe mucho mejor, pero no sirve en un mandril común. Comprar brocas SDS para un taladro normal es un error de compra frecuente y sin retorno.
Un apunte de calidad que evita frustraciones: en brocas, el precio suele reflejar el material real. Los sets muy baratos abundan en aceros blandos con recubrimientos cosméticos que se gastan en las primeras perforaciones. Para uso ocasional cumplen; para un proyecto con decenas de perforaciones en material duro, una broca de marca por pieza rinde más que un set completo de mala aleación.
Brocas para metal: HSS, titanio y cobalto
La broca de metal estándar es la HSS de punta cónica a 118 o 135 grados. Perfora acero dulce, hierro, aluminio, bronce y también plástico y madera si no hay otra a mano (la inversa no aplica: una broca de madera no perfora metal). Es la broca más universal de la caja y la referencia para todo lo que no sea muro.
Las variantes se ordenan por dureza del material a perforar. HSS simple para metales blandos y acero común. HSS con recubrimiento de titanio (las doradas) para lo mismo con algo más de vida útil, mientras el recubrimiento dura. HSS-Co con cobalto en la masa (5% u 8%) para aceros inoxidables y endurecidos: aquí el cobalto no es recubrimiento sino aleación, así que el afilado no lo elimina. Para el taller casero, un set HSS más dos o tres medidas en cobalto cubre casi todo.
La técnica importa tanto como la broca: en metal se perfora a velocidad baja o media y con presión constante, nunca a máxima velocidad. La regla es inversa al instinto: a mayor diámetro y mayor dureza, menos revoluciones. Un punto de granete o un golpe con clavo antes de partir evita que la broca patine, y una gota de aceite (o aceite de corte en inoxidable) reduce la temperatura, que es lo que realmente mata la broca.
La señal de que algo va mal es el color: viruta azulada o punta quemada significan exceso de velocidad o falta de presión. Y en metal el percutor va siempre apagado: el golpe no aporta nada y desafila la punta.
Brocas para concreto y ladrillo: carburo, percutor y la decisión del tarugo
La broca de muro se reconoce por la pastilla de carburo de tungsteno en la punta, visiblemente más ancha que el cuerpo en espiral. Esa pastilla no corta como una broca de metal: tritura el material a golpes, y por eso el concreto es el único territorio donde el percutor del taladro se activa siempre. Sin percusión, una broca de widia avanza poco y se recalienta.
Dentro de la familia hay dos niveles. Las de vástago cilíndrico para taladro percutor común resuelven ladrillo, bloque y concreto de losas y muros domésticos. Las SDS-Plus para rotomartillo transmiten un golpe mucho más eficiente y son el salto obligado cuando el concreto es armado o las perforaciones son muchas y de diámetro grande. Si el taladro percutor se atasca sin avanzar en un muro, la respuesta no suele ser más fuerza sino cambiar de máquina.
La medida de la broca la decide el tarugo, no al revés: tarugo de 6 mm, broca de 6 mm, y la profundidad de la perforación debe superar en al menos 10 mm el largo del tarugo para que el polvo acumulado en el fondo no impida asentarlo. Perforar, retirar la broca un par de veces para sacar el polvo, soplar o aspirar el agujero y recién entonces poner el tarugo: esa secuencia es la diferencia entre una fijación firme y un tornillo que gira en falso.
Precaución previa que evita sustos caros: antes de perforar un muro, revisar por dónde corren las canalizaciones eléctricas y de agua. La convención es que suben o bajan en vertical desde enchufes e interruptores, así que esas franjas se evitan; un detector de metales y cables, que cuesta poco, quita la duda en muros desconocidos.
Brocas para madera: centradora, paleta y copa
La broca de madera clásica se reconoce por la púa centradora al medio de la punta y dos cortadores laterales. La púa clava la posición exacta antes de que los filos muerdan, y por eso en madera no hace falta granete: el agujero sale donde se apoyó la punta, sin patinar. Cortan rápido, dejan bordes limpios y son la elección para muebles, tableros y listones.
Para diámetros grandes cambia la geometría. La broca de paleta (plana, también llamada de espada) abre agujeros de 12 a 40 mm para pasar cables o cañerías, con terminación más tosca. La copa sierra perfora los diámetros de cerraduras y focos embutidos, de 30 mm hacia arriba. Y la broca de tres puntas tipo Forstner hace agujeros de fondo plano para bisagras de cazoleta, el clásico de armar muebles de cocina.
Dos técnicas que separan un trabajo limpio de uno astillado: poner una madera de sacrificio detrás de la pieza para que la salida de la broca no reviente la cara posterior, y en maderas con terminación, perforar primero con broca fina y agrandar después. Velocidad media alta, percutor siempre apagado y dejar que el filo trabaje sin forzar.
En melamina y tableros recubiertos, el astillado del borde es el enemigo: cinta de enmascarar sobre el punto de perforación y velocidad alta con presión suave lo reducen de forma notoria.
Cerámica, porcelanato y vidrio: punta de lanza, paciencia y cero percutor
Perforar el azulejo del baño para colgar un accesorio es la perforación doméstica que más se arruina, y casi siempre por el mismo error: usar percutor. La cerámica es dura pero frágil; el golpe que tritura el concreto aquí parte el esmalte. La broca correcta tiene punta de carburo en forma de lanza o flecha, y trabaja siempre en modo rotación pura.
La técnica completa: cinta de enmascarar en cruz sobre el punto (evita que la punta patine sobre el esmalte vidriado), velocidad baja, presión suave y refrigeración con agua, mojando la punta o con una esponja al lado. El calor es el enemigo número uno: una broca de lanza recalentada pierde el filo en un solo agujero. Una vez atravesada la cerámica, si detrás viene muro, se cambia a broca de concreto (con percutor recién ahí) para completar la perforación.
El porcelanato es un caso aparte: su dureza supera a la cerámica común y las brocas de lanza sufren. Para más de un par de agujeros, la herramienta correcta es la broca diamantada de copa, refrigerada con agua constante y sin percusión jamás. Es más cara, pero es la diferencia entre perforar y destrozar una cerámica que no tiene repuesto.
En vidrio aplica la misma lógica de la cerámica con todavía más delicadeza: lanza o copa diamantada, velocidad mínima, agua permanente y apoyo firme de la pieza. Y una advertencia sin excepciones: el vidrio templado no se perfora; estalla en pedazos por diseño. Si el vidrio es templado, la perforación se encarga antes del templado o no se hace.
Errores que matan brocas y el kit razonable para la casa
Los cuatro errores que explican la mayoría de las brocas muertas: velocidad excesiva en metal (la fricción quema el filo en segundos), percutor activado donde no corresponde (metal, madera, cerámica), forzar una broca que dejó de cortar en vez de reemplazarla o afilarla, y usar la broca de un material en otro. Cada uno tiene su señal: viruta azul, esmalte partido, olor a quemado, avance nulo.
El kit doméstico razonable no es un maletín de 100 piezas sino tres familias con las medidas que de verdad se usan: HSS de 2 a 8 mm para metal y plástico, widia de 5, 6 y 8 mm para muro (las medidas de los tarugos habituales) y madera de 3 a 10 mm. A eso se suma una lanza de 6 mm si hay baños o cocinas que intervenir, y puntas de atornillar aparte, que no son brocas pero viven en la misma caja.
Sobre el afilado: las HSS se pueden afilar en un esmeril con pulso o con guía, y vale la pena en diámetros grandes. Las de widia y las de lanza requieren disco de diamante y rara vez justifican el esfuerzo en uso doméstico: se reemplazan. Una broca afilada exige la mitad de la presión y deja el doble de precisión, así que afilar o renovar a tiempo es el mantenimiento más barato del taller.
Guardadas secas y separadas (el roce entre brocas sueltas en un cajón desafila los bordes), un juego decente dura años. La caja con calados por medida, que a veces parece un lujo de orden, es en realidad protección del filo.
Qué hay en el catálogo para ponerlas a girar
Esta guía habla de brocas, y las brocas necesitan máquina. En el catálogo del sitio, el set Total de 166 piezas con taladro de 20V, alrededor de $89.990, es el que resuelve las dos cosas de una vez: trae el taladro más un surtido de brocas para metal, muro y madera y puntas de atornillar, exactamente las tres familias que esta guía recomienda tener.
En taladros solos, el rango va desde el Lernen percutor de 21V, alrededor de $32.990, como entrada económica con percutor incluido para muro, hasta el Bosch GSB 120-LI, alrededor de $83.990, y el Total industrial de 13 mm, alrededor de $78.500, para uso más exigente. Cualquiera de ellos acepta las brocas de vástago cilíndrico de esta guía; para SDS y perforación pesada en concreto armado, la categoría de rotomartillos es la conversación siguiente.
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Preguntas frecuentes
¿Qué broca se usa para el concreto?
La de punta de carburo de tungsteno (widia), reconocible porque la pastilla de la punta es más ancha que el cuerpo, siempre con el percutor activado. La medida la define el tarugo: tarugo de 6 mm, broca de 6 mm. Para concreto armado o muchas perforaciones grandes, el salto es a rotomartillo con brocas SDS-Plus.
¿Puedo usar la misma broca para metal y madera?
La de metal (HSS) perfora madera de forma aceptable si no hay otra a mano, aunque con terminación menos limpia que una de madera con púa centradora. La inversa no funciona: una broca de madera contra metal se arruina de inmediato. Y ninguna de las dos sirve en muro.
¿Qué significa HSS en una broca?
High Speed Steel, acero rápido: la aleación estándar de las brocas de metal. Las versiones con recubrimiento de titanio (doradas) duran algo más, y las HSS-Co con cobalto en la masa son el paso siguiente para aceros inoxidables o endurecidos.
¿Por qué se queman las brocas?
Casi siempre por exceso de velocidad y falta de presión en metal: la fricción recalienta el filo y lo pierde. Se evita perforando metal a velocidad baja o media, con presión constante, lubricando con aceite y retirando la broca para enfriar en perforaciones profundas. Viruta azulada es la señal de alerta.
¿Cómo perforo cerámica sin partirla?
Con broca de punta de lanza, percutor apagado, velocidad baja, cinta de enmascarar sobre el punto y refrigerando con agua. Atravesada la cerámica, se cambia a broca de widia con percutor para el muro de atrás. En porcelanato, que es más duro, la herramienta correcta es la broca diamantada de copa con agua constante.
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